31 ago. 2012


"Lo que intento decirte es que entiendo lo que es sentirse el ser más pequeño, insignificante y patético de la humanidad y lo que es sentir dolor en partes del cuerpo que ni siquiera sabías que tenías. Y da igual cuántas veces te cambies de peinado o a cuántos gimnasios te apuntes o cuántos vasos de Chardonnay te tomes con las amigas, porque sigues acostándote todas las noches repasando todos los detalles y preguntándote qué hiciste mal o qué pudiste malinterpretar. Y cómo puñetas en ese breve instante pudiste pensar que eras tan feliz. A veces incluso logras convencerte de que él verá la luz y se presentará en tu puerta. Y después de todo eso y aunque esa situación dure mucho tiempo, vas a un lugar nuevo y conoces a gente que te hace recuperar tu amor propio. Y vas recomponiendo tu alma pedazo a pedazo y toda esa época difusa, esos años de tu vida que has malgastado, empiezan por fin a desvanecerse."

30 ago. 2012

¡¡vivan los momentos de inspiración de Raquel!!



<<Qualsevol cosa té un principi i la seua consegüent fi. Res no és etern. Fins i tot, quan ens acompanya durant molts anys, desapareix.
Ho sabem des del principi, però ho ignorem i ens enfrentem al destí desafiants i convençuts que no ocorrera. No obstant, serà així, un dia ens llevarem i no estarà. Aquell vell sentiment haurà desaparegut i no hi haurà res a fer.>>

27 ago. 2012


- ¿Dónde te ves dentro de diez años?
- ¿Dónde me veo dentro de diez años? Es una buena pregunta. Vale. Supongo que más que nada me gustaría tener la felicidad que tengo ahora mismo, aunque, ¿qué posibilidades hay de que eso ocurra? Vas avanzando en la vida y cuando mires atrás sólo podrás recordar dos o tres momentos en los que fueras genuina y claramente feliz pero en esos momentos no apreciaste lo que tenías. Le pasa a todo el mundo así que... ¿Dónde me veo dentro de diez años? ¡Ah sí! Lo que me gustaría es ... eh... estar aquí mismo ¿comprendes? Ahora. En este momento. Y no porque tenga miedo de la inseguridad, no es eso, es que... a mí me enseñaron que cuando tienes algo bueno lo que tienes que hacer es agarrarte a eso, agarrarte bien con las dos manos. Y si alguien intenta quitártelo lo que tienes que hacer es asegurarte de que tengan que pasar por encima de tu cadáver.

23 ago. 2012

retales de mi subnormalidad






¿Por qué quererte cuando deberia odiarte? Porque debería, ¿no? Ese es el efecto que produces en mí: confusión. C o n f u s i ó n. Confusión cada vez que te veo. Confusión cada vez que me hablas. Me confundes de una y mil maneras. Aún así no estoy confundida al momento de quererte, creo que así funciona. Y así es como poco a poco te adueñas de mí, de todo mi ser, por completo, sin dejar una parte de mí que no quiera abrazarte. Tienes ese efecto en mí.

20 ago. 2012

estudié mientras dormías y aún repaso las lecciones


<<Me he enamorado. Me he enamorado profunda y brutalmente.Es brutal porque por un lado siento que es lo mejor que me ha pasado en mi vida y por otro que es un marrón. Es maravilloso pensar que después de algunos fracasos uno sigue poniéndose tontito con alguien. Y digo “con alguien” porque estar enamorado significa que sólo te gusta una persona.
Lo bueno de la soltería es que tu corazón es sólo tuyo. Puedes dar otras cosas sin miedo y disfrutar de lo que pasa sin que te hagan daño. Es la situación perfecta. Piensas en ti y no dejas que nada te rompa. Tienes cuidado y disfrutas de cada día. Piensas en ti y en lo que deseas, y tienes un montón de tiempo para gastar en tus tonterías. Además es más fácil querer a todo el mundo. La gente mola más y nada te asusta. Y cuando te gusta la soledad, que es un lugar en el que creo que hay que saber acomodarse, hay un confort. Un centro. Un punto de apoyo. Tú y lo que deseas ser. Un mundo de posibilidades.
Lo malo de no temer al mundo es que estás totalmente receptivo a lo que ves, escuchas o hueles. Y el mundo es un lugar hermoso. Tienes ganas de comerte todo lo que pasa por delante y disfrutas de forma limpia de la belleza, de la bondad y de las demás personas. Y de pronto, aparece ella. (Digo “ella” en mi caso. También pasa igual con “él”. Supongo que funciona igual en todas las direcciones…). Y te das cuenta de que te atrae tanto que renunciarías a todo por saciar la curiosidad de conocerla.
Yo siento que siendo invencible aparece alguien que podría aplastarme con el dedo meñique. (Que me asusten me va). Y la conoces. Y te gusta tanto que empiezas a hacer todo lo que te juraste hace dos meses que nunca harías. Y mola. Y quieres ir más allá. Al fin y al cabo tu libertad te lleva a ponerte a prueba, y la sensación de estar bien tú solo, te empuja a buscar algo más.
¿Y qué hay más grande que compartirlo todo con alguien? Al principio ni te lo piensas. Eres invencible y ¡¡¡¡¡le gustas a esa diosa!!!!! No puede pasar nada… Un poco más tarde te das cuenta: Tu tiempo en soledad ya no mola tanto como el tiempo con ella. Y ahí es cuando yo me cago de miedo. Tengo los huevos y el empaque para seguir adelante, pero eso no significa que no haga falta un ejercicio de introspección y de definición sobre lo que soy. Para poder darme a alguien necesito saber quién soy, que estoy entero, y que podré ser yo mismo. También necesito saber que me quieren, que no hay dudas y que me van a acompañar de la mano aunque ella esté igual de asustada. Y ahí, en ese punto, aparecen los pandelirios. Esos pensamientos que te desvían del camino. Esas ideas, que en tu cabeza, se imaginan el peor desenlace posible, que te cuentan lo mas chungo que podría pasar. Cosas en las que realmente no crees, pero que te inundan.
¿Tus miedos e inseguridades a merced de alguien a quien casi no conoces? No. Tus miedos e inseguridades a merced de tu cabeza. Tienes que enfrentarte contigo mismo. Creías que te conocías, pero otra vez tienes que definirte. Tienes que aceptarte, aguantarte y escucharte. Y a veces lo que uno piensa y lo que uno siente no es lo mismo. Te hace una visita un “Yo” extraño que te vuelve a preguntar otra vez lo que te preguntaste cuando te quedaste solo, y resulta que ya eres otro.
Querer a alguien nos transforma, nos obliga a ser más que nunca lo que queremos ser, a buscar la mejor versión de uno mismo. A desear ser perfectos, a querer cumplir nuestras expectativas sobre nosotros mismos. Nos obliga a evolucionar. A crecer. A hacernos preguntas incómodas. A mirarnos a un espejo implacable. Una vez más, solos ante el abismo de lo desconocido. Solos ante nosotros mismos. Solos frente a alguien en quien quieres depositarlo todo.>>

18 ago. 2012

la vida debería ser al revés


<<Se debería empezar muriendo y así ese trauma está superado. Luego despiertas en una residencia mejorando día a día. Después te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión. Luego en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro. Trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral. Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo y luego empiezas el cole jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé, y los últimos 9 meses te pasas flotando tranquilo, con calefacción central, room service, etc...
Y al final abandonas este mundo en un orgasmo.>>

16 ago. 2012


15 de agosto

Las 16:00. Estoy en un coche con otras cuatro personas, el termómetro de una farmacia cercana a mi domicilio marca 35ºC y yo estoy muriendo de calor. Hacemos el trayecto y por fin llegamos a nuestro destino: la casa de unos amigos de la familia. Voy corriendo a dejar mis pertenencias, sombrero, revistas, blackberry, gafas de sol, ropa, auriculares, y salto a la piscina dejando atrás ese insoportable calor. Estoy realmente cansada puesto que me he acostado  a las 08:51 y me he despertado a las 12:37 después de haber bebido 3 vasos y medio de <<cubalitro>>. Pero estando en esa especie de coma viviente me siento plenamente feliz. Estoy jugando con dos casi quinceañeras y haciendo tonterías tales como fundar mi propia religión. Después me tumbo en una colchoneta amarillo chillón y me dispongo a buscar palabras que puedan definir mi satisfactorio estado de felicidad. Pero no las encuentro. Sólo se me ocurre decir felicidad en estado puro, natural, volcánico ¡qué gozada! era lo mejor del mundo... pero eso sería plagio y está muy feo. Harta ya del sol decido ir a la sombra a leer una revista donde hay un artículo realmente bueno de una escritora cuyo nombre desconozco por completo. Entro dentro de la casa y mi prima pequeña y su amiga, las casi quinceañeras, están viendo la televisión. Bazofia. Pura bazofia. ¡Una preciosa tarde de agosto la utilizan para ver la televisión! ¡Qué descabellada idea! Pero decido reservar mi opinión, cosa que hago muy poco, y voy a dar un paseo. Al ver que viene un coche decido volver, pero al volver veo que los ocupantes del vehículos iban a mi piscina a que los niños juegasen y sus padres miren sus estúpidos saltos, volteretas y niñerías que yo no soporto. Esta situación la he vivido un millón de veces, no encajo en ningún sitio. Y decido ir a dormir. Un rato después, al no oír la voz de alguien de mi familia, me asusto y salgo a comprobar que siguen ahí, para seguir durmiendo con tranquilidad. Ahora viene un espacio temporal que desconozco puesto que el último recuerdo que tengo es de estar volviendo a casa. Llego y Marta me llama para ir a dar una vuelta con su coche, cosa que me apasiona pues es la primera amiga con carnet de conducir, y vamos a pasear mi fealdad por Betxí. 
Y pasan más cosas, mi día no ha acabado. Y pasan las horas. Pasan y pasan y yo aún no soy capaz de expresar con palabras cuán dichosa soy. Quizá algún día sea capaz de decir(te), con o sin palabras, todo aquello que siento. Hasta entonces me limitaré a mantener eternas discusiones en mi pequeño cerebro sobre qué términos son los adecuados para describir los sentimientos. Aunque, pensándolo bien, creo que no se pueden describir ¡es mejor vivirlos!

15 ago. 2012


<<Si lo hemos entendido bien, y no era fácil porque somos un poco bobos, la economía financiera es a la economía real lo que el señor feudal al siervo, lo que el amo al esclavo, lo que la metrópoli a la colonia, lo que el capitalista manchesteriano al obrero sobreexplotado. La economía financiera es el enemigo de clase de la economía real, con la que juega como un cerdo occidental con el cuerpo de un niño en un burdel asiático. Ese cerdo hijo de puta puede hacer, por ejemplo, que tu producción de trigo se aprecie o se deprecie dos años antes de que la hayas sembrado. En efecto, puede comprarte, y sin que tú te enteres de la operación, una cosecha inexistente y vendérsela a un tercero que se la venderá a un cuarto y este a un quinto y puede conseguir, según sus intereses, que a lo largo de ese proceso delirante el precio de ese trigo quimérico se dispare o se hunda sin que tú ganes más si sube, aunque te irás a la mierda si baja. Si baja demasiado, quizá no te compense sembrarlo, pero habrás quedado endeudado sin comerlo ni beberlo para el resto de tu vida, quizá vayas a la cárcel o a la horca por ello, depende de la zona geográfica en la que hayas caído, aunque no hay ninguna segura. De eso trata la economía financiera.
Estamos hablando, para ejemplificar, de la cosecha de un individuo, pero lo que el cerdo hijo de puta compra por lo general es un país entero y a precio de risa, un país con todos sus ciudadanos dentro, digamos que con gente real que se levanta realmente a las seis de mañana y se acuesta de verdad a las doce de la noche. Un país que desde la perspectiva del terrorista financiero no es más que un tablero de juegos reunidos en el que un conjunto de Clicks de Famóbil se mueve de un lado a otro como se mueven las fichas por el juego de la Oca.
La primera operación que efectúa el terrorista financiero sobre su víctima es la del terrorista convencional, el del tiro en la nuca. Es decir, la desprovee del carácter de persona, la cosifica. Una vez convertida en cosa, importa poco si tiene hijos o padres, si se ha levantado con unas décimas de fiebre, si se encuentra en un proceso de divorcio o si no ha dormido porque está preparando unas oposiciones. Nada de eso cuenta para la economía financiera ni para el terrorista económico que acaba de colocar su dedo en el mapa, sobre un país, este, da lo mismo, y dice “compro” o dice “vendo” con la impunidad con la que el que juega al Monopoly compra o vende propiedades inmobiliarias de mentira.
Cuando el terrorista financiero compra o vende, convierte en irreal el trabajo genuino de miles o millones de personas que antes de ir al tajo han dejado en una guardería estatal, donde todavía las haya, a sus hijos, productos de consumo también, los hijos, de ese ejército de cabrones protegidos por los gobiernos de medio mundo, pero sobreprotegidos desde luego por esa cosa que venimos llamando Europa o Unión Europea o, en términos más simples, Alemania, a cuyas arcas se desvían hoy, ahora, en el momento mismo en el que usted lee estas líneas, miles de millones de euros que estaban en las nuestras.
Y se desvían no en un movimiento racional ni justo ni legítimo, se desvían en un movimiento especulativo alentado por Merkel con la complicidad de todos los gobiernos de la llamada zona euro. Usted y yo, con nuestras décimas de fiebre, con nuestros hijos sin guardería o sin trabajo, con nuestro padre enfermo y sin ayudas para la dependencia, con nuestros sufrimientos morales o nuestros gozos sentimentales, usted y yo ya hemos sido cosificados por Draghi, por Lagarde, por Merkel, ya no poseemos las cualidades humanas que nos hacen dignos de la empatía de nuestros congéneres. Ya somos mera mercancía a la que se puede expulsar de la residencia de ancianos, del hospital, de la escuela pública, hemos devenido en algo despreciable, como ese pobre tipo al que el terrorista por antonomasia está a punto de dar un tiro en la nuca en nombre de Dios o de la patria.
A usted y a mí nos están colocando en los bajos del tren una bomba diaria llamada prima de riesgo, por ejemplo, o intereses a siete años, en el nombre de la economía financiera. Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos especulativos de los que somos víctimas.
La economía financiera, si vamos entendiéndolo, significa que el que te compró aquella cosecha inexistente era un cabrón con los papeles en regla. ¿Tenías tú libertad para no vendérsela? De ninguna manera. Se la habría comprado a tu vecino o al vecino de tu vecino. La actividad principal de la economía financiera consiste en alterar el precio de las cosas, delito prohibido cuando se da a pequeña escala, pero alentado por las autoridades cuando sus magnitudes se salen de los gráficos.
Aquí están alterando el precio de nuestras vidas cada día sin que nadie le ponga remedio, es más, enviando a las fuerzas del orden contra quienes tratan de hacerlo. Y vive Dios que las fuerzas del orden se emplean a fondo en la protección de ese hijo de puta que le vendió a usted, por medio de una estafa autorizada, un producto financiero, es decir, un objeto irreal en el que usted invirtió a lo mejor los ahorros reales de toda su vida. Le vendió humo el muy cerdo amparado por las leyes del Estado que son ya las leyes de la economía financiera, puesto que están a su servicio.
En la economía real, para que una lechuga nazca hay que sembrarla y cuidarla y darle el tiempo preciso para que se desarrolle. Luego hay que recolectarla, claro, y envasarla y distribuirla y facturarla a 30, 60 o 90 días. Una cantidad enorme de tiempo y de energías para obtener unos céntimos, que dividirás con el Estado, a través de los impuestos, para costear los servicios comunes que ahora nos están reduciendo porque la economía financiera ha dado un traspié y hay que sacarla del bache. La economía financiera no se conforma con la plusvalía del capitalismo clásico, necesita también de nuestra sangre y en ello está, por eso juega con nuestra sanidad pública y con nuestra enseñanza y con nuestra justicia al modo en que un terrorista enfermo, valga la redundancia, juega metiendo el cañón de su pistola por el culo de su secuestrado.
Llevan ya cuatro años metiéndonos por el culo ese cañón. Y con la complicidad de los nuestros.>>


13 ago. 2012


<<Hay un puente que va de la infancia a la madurez. Cada uno lo cruza como puede, del otro lado está el mundo esperando a los que tienen el coraje de soñar, de correr riesgos para vivir a pleno. El mundo necesita espíritus rebeldes que puedan cambiarlo. Almas que se atrevan a ponerle el pecho a la vida y bandera blanca al corazón.>>

9 ago. 2012







"Coged las rosas mientras podáis. La expresión latina de ese sentimiento es Carpe Diem. ¿Por qué usa esa frase el autor? Porque seremos pasto de los gusanos. Porque lo crean o no, todos los que estamos en esta sala un día dejaremos de respirar, nos enfriaremos y moriremos. Quisiera que se acercaran aquí y examinaran estas caras del pasado, las han visto al pasar, pero no se han parado a mirarlas. No son muy distintos a ustedes, ¿verdad?. El mismo corte de pelo, repletos de hormonas igual que ustedes, invencibles como ustedes se sienten, todo les va viento en popa, se creen destinados a grandes cosas como muchos de ustedes. ¿Creen que quizá esperaron hasta que ya fue tarde para hacer de su vida un mínimo de lo que eran capaces?, porque estos muchachos están ahora criando malvas, ¿comprenden señores?. Pero si escuchan con atención, podrán oír como les susurran su legado... Acérquense, escuchen, ¿lo oyen?: Carpe Diem. Aprovechad el momento chicos. Haced que vuestra vida sea extraordinaria."

8 ago. 2012





“Hola Aitana, me llamo Josep Mascaró y tengo 102 años. Soy un suertudo. Suerte por haber nacido, como tú. Por poder abrazar a mi mujer. Por haber conocido a mis amigos. Por haberme despedido de ellos. Por seguir aquí.
Te preguntarás cuál es la razón de venir a concerte hoy es que muchos te dirán que a quién se le ocurre llegar en los tiempos que corren, que hay crisis, que no se puede… ¡Ja! esto te hará fuerte. Yo viví momentos peores que este, pero al final, de lo único que te vas a acordar es de las cosas buenas.
No te entretengas en tonterías, que las hay, y vete a buscar lo que te haga feliz que el tiempo corre muy deprisa. He vivido 102 años y te aseguro que lo único que no te va a gustar de la vida es que te va a parecer demasiado corta. Estás aquí para ser feliz”.

3 ago. 2012



Hubo un tiempo en que pude quererte sólo con pensarlo, solo con decirlo así. Un tiempo en el que me bastó el poder de la palabra para estar cerca de ti y acariciarte como si mis dedos fueran enredadera y tú pared sobre la que trepar. Era un tiempo en el que viajaba con las nubes y llamaba a tu ventana como un ladrón de sueños y maúllaba en los portales como el gato que ahora sé que no seré. Vi pasar despacio los días en que te alejaste de mi y vi arder los mapas de mi vida. Quién me hubiera dicho que hay mayor virtud en ser suicida que en andar tranquilo por la calle. Mayor riesgo en querer que en ser querido. No dormí en una semana sólo de pensarte. Desprecié haberte querido tanto sin haberte oído decir mi nombre. Sé que puede que a veces te recuerde y que tú siempre me olvides. Y también sé que nunca más volveremos a ser lo que nunca más llegamos a ser, o sea que todo está bien, y yo a veces lo pienso...
Que si cierras las manos yo estoy dentro, y que te quise pero ahora sólo te recuerdo.

Daphne Groeneveld.







2 ago. 2012




<<¿Te acordás de ese día? Bueno, supongo que no. Tenías 2, 3 años, no sé bien. Fuimos a comer a la montaña vos, Fidel (el tío, Fidel, tu papá, no estaba), Anahí, Esteban, tu mamá y yo. Hicimos asado y te bañaste en el río. Pero de los kilos de carne que había te comiste... qué se yo... 2 kilos o más, casi todo, en realidad. No. Peor, los mordías y se los tirabas a unos perros abandonados que habían por allá. Te queríamos matar. Ese día sólo comimos pan nosotros. Sí, reíte, pero no tuvo gracia. Además hasta que te fuiste a España seguías haciendo lo mismo: morder un poquito de carne y dejarla. Esperá... ¡¿Te estás riendo?! ¡No me digas que seguís haciendo lo mismo!>>
Siento decepcionarte, tía Ana, pero sigo haciendo lo mismo.
LA VIDA SIN AMIGOS NO ES VIDA