10 ene 2013




“En una de las muchas entrevistas que le hicieron tras ganar el Nobel, el gran Vargas Llosa dijo: «Lo más importante que me ha pasado en la vida ha sido aprender a leer». Exacto, qué bien dicho. Es una de esas frases sencillas y certeras que iluminan el mundo y te permiten entender mejor tu propia vida. ¿Qué hubiera sido de mí sin la lectura? No puedo concebirlo: incluso dudo de que siguiera siendo humana. Sin libros, tal vez hubiera sido un marsupial o un paquidermo, pongo por caso. Quiero decir que me es tan difícil imaginarme sin leer como imaginarme transmutada en hipopótama.

En su precioso libro Letraheridos, la escritora Nuria Amat propone un juego para literatos: si, por un maldito capricho del destino, tuvieras que elegir entre no volver a escribir o no volver a leer nunca más, ¿qué escogerías? Sin duda se trata de una disyuntiva muy cruel; la mayoría de los novelistas hemos empezado a escribir de niños y la escritura forma parte de la estructura básica de nuestra personalidad. Es una especie de esqueleto exógeno que nos permite mantenernos de pie; de hecho, creo que muchos sentimos que, de no escribir, nos volveríamos locos, nos haríamos pedazos, nos descoseríamos en informes fragmentos. Teniendo en cuenta todo esto, parecería que la respuesta es fácil de deducir, ¿no es así? Pues se equivocan. He planteado esta interesante cuestión a más de un centenar de autores de diversos países, y sólo he encontrado a dos que hayan escogido seguir escribiendo. Los demás, yo incluida, hemos elegido sin ninguna duda poder seguir leyendo. Porque la mudez puede acarrear la indecible soledad y el agudo sufrimiento de la locura, pero dejar de leer es la muerte instantánea. Sería como vivir en un mundo sin oxígeno.

Siempre me ha dado pena la gente que no lee, y no ya porque sean más incultos, que sin duda lo son; o porque estén más indefensos y sean menos libres, que también, sino, sobre todo, porque viven muchísimo menos. La gran tragedia de los seres humanos es haber venido al mundo llenos de ansias de vivir y estar condenados a una existencia efímera. Las vidas son siempre mucho más pequeñas que nuestros sueños; incluso la vida del hombre o la mujer más grandes es infinitamente más estrecha que sus deseos. La vida nos aprieta en las axilas, como un traje mal hecho. Por eso necesitamos leer, e ir al teatro o al cine. Necesitamos vivirnos a lo ancho en otras existencias, para compensar la finitud. Y no hay vida virtual más poderosa ni más hipnotizante que la que nos ofrece la literatura. De modo que aquellos a quienes no les gusta la lectura sólo serían individuos que aún no han tenido la suerte de encontrar su precioso libro-­llave personal. Verán, yo creo mucho más en esta predestinación que en la amorosa. En realidad me es bastante difícil confiar en la existencia de una media naranja sentimental, de un alma gemela que ande pululando por ahí a la espera de que un día nos tropecemos. Pero en los libros, ah, eso sí: en los libros sí creo. En el susurro embriagador de las buenas novelas. En las historias que parecen estar escritas solo para mí.

(…) Creo que, desde los cuatro años, todos los días he leído algo, siquiera un par de líneas. Los libros son la presencia más constante de mi existencia. Mi mayor apoyo. En muchos sentidos, el amor de mi vida.” 

2 ene 2013



<<Pero el prospeccionismo es una forma de conservadurismo. Es una abdicación. Nadie quiere ofreceros nada que pueda correr el RIESGO de no gustaros. Así se mata la innovación, la originalidad, la creatividad, la rebelión. Todo el resto es una consecuencia de lo anterior. Nuestras existencias clonadas... Nuestro sonámbulo embobamiento... El aislamiento de las personas... La fealdad universal anestesiada... No, no se trata de una reunión cualquiera. Es el fin del mundo en marcha. No se puede obedecer y transformar el mundo al mismo tiempo. Un día, en las escuelas se estudiará de qué modo la democracia se autodestruyó.>>

26 dic 2012



Oscar Wilde decía que sólo hay dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Yo escribo porque sí. Quizás es porque me siento más pequeña, pusilánime e inútil de lo que me suelo sentir. O porque detesto ver como disminuye progresivamente la luz natural que entra por mi ventana.  Aunque, pensándolo mejor, creo que es porque estoy total y profundamente enamorada. Enamorada de las palabras. De las palabras que dicen todo. Y de las que no dicen nada. De las que he escrito y de las que se han quedado en la punta de mis dedos o de mi lengua intentando escapar y dejándome aturdida. 

No sé por qué me sucede esto. Quizás sea mi desmesurada pasión por los libros o por mi profunda admiración a tantos escritores. O porque tengo el corazón -o el compartimiento interior donde se alojan los sentimientos- muy vacío. O muy lleno de cosas innecesarias. 

Lo que siento por las palabras debe de ser similar -por no decir exacto- a lo que sienten los drogodependientes por esas substancias. He de decir que soy tan profundamente panoli y nunca he probado drogas ni estupefacientes -de hecho, no estoy segura de que esta última palabra se escriba así- que no sé cuáles son las sensaciones que producen, pero puedo asegurar que lo que siento por la escritura y la lectura lo debe superar con creces. Para mí las palabras son un hogar. O mejor dicho, un refugio. Un refugio de mí. De vosotros. De él. De ti.

22 dic 2012



“Creo en lo invisible. No creo en lo visible. No creo en la realidad absoluta de lo que nos rodea. Para mí, la realidad reside en la intuición y en la imaginación, y en esa pequeña voz que dice: ¡¿No es extraordinario?! Las cosas de nuestras vidas son sombras de la realidad y nosotros también somos sombras. La mayoría de los fotógrafos centran su atención en lo obvio. Creen y aceptan lo que les dicen sus ojos, pero los ojos no saben nada. El problema es dejar de creer lo que todos creemos (que la realidad está ahí para ser fotografiada y documentada) y empezar a mirar en el alma como fuente original de nuestra experiencia fotográfica. Estar preparados a todas horas para cuestionarnos y dudar de nosotros mismos”

9 dic 2012


"Sois el producto de una época. No. Echarle la culpa a la época es demasiado fácil. Sois productos. Y punto. Ya que a la globalización no le interesaban las personas, teníais que convertiros en productos para que la sociedad se interesase por vosotros. El capitalismo convierte a las personas en yogures con fecha de caducidad, drogadas a base de espectáculo, es decir, amaestradas para machacar a su prójimo. Para despediros, será suficiente desplazar vuestro nombre por la pantalla hasta el icono de la papelera y luego seleccionar <<vaciar papelera>> en la barra de menú <<especial>>; entonces el ordenador preguntará: <<¿Está seguro de que desea borrar este documento? Cancelar. Ok.>> Para quitaros de en medio, bastará clicar OK. Hace unos años, un anuncio decía <<Un pequeño clic vale más que un gran crac>>, pero actualmente este pequeño clic puede producir un gran crac.
Puestos a ser productos, os gustaría llevar un nombre impronunciable, complicado, difícil de memorizar, un nombre de droga dura, color caca, ser un ácido muy potente, capaz de disolver un diente en una hora, un líquido excesivamente azucarado, de gusto extraño, y, pese a todos estos evidentes defectos, seguir siendo la marca más conocida de la Tierra. Os gustaría ser un botellín de Coca-Cola envenendada."

2 dic 2012



Me encanta diciembre. Las calles se llenan de luces de colores, comemos dulces con las calorías necesarias para alimentar a dos o tres niños que están muriendo de hambre, los centros comerciales se llenan de renos, gnomos y un señor disfrazado sienta a los niños en su regazo. La televisión se llena de anuncios en los que se muestra como consumir nos hace realmente felices y sólo podremos disfrutar de las Fiestas con Freixenet y veinte kilogramos de gambas.

A parte de la Navidad recordamos esa lista que hicimos en los primeros días del año con un montón propósitos que, en ese momento, estábamos dispuestos a cumplir (los míos fueron: sacar buenas notas ✗, entrar en Publicidad y RRPP ☑, no romper nada tecnológico ☑, leer más de cinco libros ☑ y no decir palabrotas ✗) pero que luego aplazamos inevitablemente a diciembre dejando su cumplimiento de lado. Todos propósitos que me favorezcan a mí y a nadie más que a mí. En diciembre, también, se ven todos estos grandes gestos conocidos como “milagros navideños” donde un extraño dona muchísimo dinero o un huérfano cumple algún sueño. Todo el mundo presume de su bondad, que únicamente sale este último mes ya que, si no, Papá Noel no traerá nuestros ansiados regalos. Pero esta bondad vuelve a esconderse el 7 de enero como muy tarde. Y aparece el sentimiento preferido de los cristianos ¡el arrepentimiento! El viejo tacaño, fruto del liberalismo salvaje, se arrepiente de haber explotado a sus trabajadores (aunque igualmente da las gracias al gobierno por haber hecho la reforma laboral, eso que no falte). El padre cabrón que pega a su mujer le dice cuánto la ama. La retrógrada señora de enfrente deja de juzgar la vida de los demás y todos cuantos existen en la tierra dan gracias a Nuestro Señor por todo cuanto tienen. 

Me encanta diciembre. Me encanta formar parte de este círculo vicioso de bondad y consumismo. Me encanta que todo el mundo dé lo mejor de sí mismo y pasemos semanas de jolgorio. Jolgorio que me hace vomitar desde luego. Sólo somos buenos durante estas maravillosas semanas, pero… ¿qué queda después? 

24 nov 2012


<<Aparentment, de tant en tant, els adults es prenen el temps de seure, de contemplar el desastre que és la seua vida. Llavors es lamenten sense compendre i, igual que les mosques que ensopeguen sempre contra el mateix vidre, s'agiten, pateixen, es marceixen, es deprimeixen i es fan preguntes sobre l'engranatge que els ha conduït on no volien anar. Els més intel·ligents fins i tot en fan una religió: ah, la menyspreable vacuïtat de l'existència burgesa! Hi ha cinics d'aquesta mena que sopen a la taula del papa "Què s'ha fet dels nostres somnis de joventut?", pregunten amb cara desenganyada i satisfeta. "Han escapat i la vida és una meuca". Odio aquesta falsa lucidesa de la maduresa. La veritat és que són com els altres, nens que no entenen el que els ha passat i que juguen a fer-se  els durs quan tenen ganes de plorar.
Tanmateix, és senzill de comprendre. El que no està bé és que els nens es creguin els discursos dels adults i que, un cop adults, es vengeixin enganyant els seus propis fills. "La vida té un sentit que els grans posseixen" és la mentida universal que tothom està obligat a creure's. Quan, a l'edat adulta, hom comprén que és fals, és  massa tard. El misteri continua intacte però tota l'energia disponible s'ha malbarat des de fa temps en activitats estúpides. No queda res més que continuar com es pugui tot intentant emmascarar-se el fet que no trobes cap sentit a la vida y que enganyes els teus propis fills per tractar de convèncer-te millor a tu mateix.>>

16 nov 2012


En prácticas de Teoría de la Imagen estamos analizando imágenes siguiendo un método que no acabo de entender y que me lleva por el camino de la amargura. Estuvimos analizando ejemplos y ahora es nuestro turno: tenemos que elegir una imagen o pintura, según lo que nos designó el profesor, y exponerlo en clase. Hasta aquí todo normal, todo muy típico de Ciencias de la Comunicación.
Un miércoles nos enseñó una imagen que había analizado con mis compañeros de Periodismo. A mí me encantó, era fascinante, pero nunca supe cómo se llamaba y tampoco me molesté en preguntarle a mi amiga Sara por ella. Hasta aquí todo normal.
El miércoles, día de la huelga general, estuve pensando en esa foto y contándosela a alguien de mi familia y deseando verla otra vez, aunque tampoco le pregunté a Sara por ella.
Ayer, día del cumple de mi queridísima abuela, tenía que pasar la mañana en la UJI, algo muy típico dado mi horario y la mierda de transporte público que hay en mi pueblo, y cogí un portátil que tiene la universidad para sus usuarios. Estaba guardando una foto, calificada de porno por todos cuantos la vieron, de Brigitte Bardot para publicarla en mi  Tumblr. La guardé y para mi sorpresa, ahí estaba la imagen de la que he hablado. Ahí. Sola. Guardada por cualquier desconsiderado como yo en ese ordenador público. Esperándome. Sabiendo que yo la quería volver a ver.
También ayer, llegué a casa con un fuerte dolor de muela, dientes o lo que fuera que mi dentista no acaba de entender y necesitaba alguna pastilla. Mi tía me dio una que contenía algo así como codeína. Yo le pregunté qué era eso porque la había oído en Los Simpson que el abuelo se la daba a Homer cuando era un niño y me hacía mucha gracia. La tomé y me dediqué a redecorar el blog de nuestra agencia de Publicidad mientras escuchaba Los Simpson. Como no podía ser de otra manera, apareció la escena que había nombrado hacía tan sólo unos minutos. Y estos son tan sólo dos ejemplos de las muchas coincidencias que he tenido la suerte de presenciar.
Y yo me pregunto ¿qué o quién da pie a estas coincidencias? Desde luego tengo que darle las gracias al destino, Dios, Dioses del Olimpo, la física y química o a no sé qué puñetas puesto que sin estas pequeñas, o grandes según se mire, coincidencias la vida sería un completo aburrimiento. Todo es mejor, más mágico, si nos encontramos con alguien a quien deseábamos ver y que no esperábamos hacerlo justo en ese momento. O si descubrimos algo en lugar donde jamás imaginamos encontrárnoslo. O, como es mi caso, encontramos una foto en uno de los muchos ordenadores que utiliza mucha gente cuando más nos estábamos preguntando por ella.
 La vida debería ser mágia.
En realidad, la vida es magia. Sólo que algunos no lo saben ver.

14 nov 2012



"Tienen en sus manos algo rigurosamente prohibido en Auschwitz y pueden condenarlos a muerte si los descubren. Esos artilugios tan peligrosos que su posesión es motivo de la máxima pena, no se disparan ni son objetos punzantes, cortantes o contundentes. Eso que tanto temen los implacables guardias del Reich tan sólo son libros: libros viejos, desencuardernados, deshojados y casi deshechos. Pero los nazis los persiguen, los azuzan y los vetan de manera obsesiva. A lo largo de la historia, todos los dictadores, tiranos y represores, fuesen arios, negros, orientales, árabes, eslavos o de cualquier color de piel, defendieran la revolución popular, los privilegios de las clases patricias, el mandato de Dios o la disciplina sumaría de militares, fuera cual fuese su ideología, todos ellos han tenido algo en común: siempre han perseguido con saña los libros. Son muy peligrosos, hacen pensar."

8 nov 2012




"Tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes."

30 oct 2012





"Saber para qué vivimos no tiene mucho misterio. Vivimos para dejar recuerdos, es nuestra única misión en la vida. Recuerdos que luego inspirarán la vida de otros. Vidas que a veces llegamos incluso a engendrar, pero eso es circunstancial, porque no siempre ocurre. Al final, una persona que no deja recuerdos, es una persona que, a efectos morales y emocionales, jamás nació."

20 oct 2012


"Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes.
El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideréis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagáis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando.
No os conforméis.
Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis.
No os conforméis."

14 oct 2012


“Jesus waited three days to come back to life. It was perfect! If he had only waited one day, a lot of people wouldn’t have even heard he died. They’d be all, “Hey Jesus, what up?” and Jesus would probably be like, “What up? I died yesterday!” and they’d be all, “Uh, you look pretty alive to me, dude…” and then Jesus would have to explain how he was resurrected, and how it was a miracle, and the dude’d be like “Uhh okay, whatever you say, bro…” And he’s not gonna come back on a Saturday. Everybody’s busy, doing chores, workin’ the loom, trimmin’ the beard, NO. He waited the perfect number of days, three. Plus it’s Sunday, so everyone’s in church already, and they’re all in there like “Oh no, Jesus is dead”, and then BAM! He bursts in the back door, runnin’ up the aisle, everyone’s totally psyched, and FYI, that’s when he invented the high five. That’s why we wait three days to call a woman, because that’s how long Jesus wants us to wait…. True story.”

13 oct 2012


''Había tenido que tejer el amor con recuerdos y deseos apremiantes, pero imposibles de satisfacer, con cartas atrasadas y desteñidas que no podían reflejar la pasión de mis sentimientos ni el dolor de su ausencia, porque no tengo facilidad para el género epistolar y mucho menos para escribir sobre mis emociones. Le dije que si yo hubiera sabido que iba a durar tan poco en este mundo, habría robado el dinero necesario para casarme con ella y construir un castillo alhajado con tesoros del fondo del mar: corales, perlas, nácar, donde la habría mantenido secuestrada y donde sólo yo tuviera acceso. La habría amado ininterrumpidamente por un tiempo casi infinito, porque estaba seguro que si hubiera estado conmigo, habría durado mil años. Le hablé de las caricias que le tenía reservadas, los regalos con que iba a sorprenderla, la forma como la hubiera enamorado y hecho feliz. Le dije, en resumen, todas las locuras que nunca le hubiera dicho si pudiera oírme y que nunca he vuelto a decir a ninguna mujer...''