9 dic. 2012


"Sois el producto de una época. No. Echarle la culpa a la época es demasiado fácil. Sois productos. Y punto. Ya que a la globalización no le interesaban las personas, teníais que convertiros en productos para que la sociedad se interesase por vosotros. El capitalismo convierte a las personas en yogures con fecha de caducidad, drogadas a base de espectáculo, es decir, amaestradas para machacar a su prójimo. Para despediros, será suficiente desplazar vuestro nombre por la pantalla hasta el icono de la papelera y luego seleccionar <<vaciar papelera>> en la barra de menú <<especial>>; entonces el ordenador preguntará: <<¿Está seguro de que desea borrar este documento? Cancelar. Ok.>> Para quitaros de en medio, bastará clicar OK. Hace unos años, un anuncio decía <<Un pequeño clic vale más que un gran crac>>, pero actualmente este pequeño clic puede producir un gran crac.
Puestos a ser productos, os gustaría llevar un nombre impronunciable, complicado, difícil de memorizar, un nombre de droga dura, color caca, ser un ácido muy potente, capaz de disolver un diente en una hora, un líquido excesivamente azucarado, de gusto extraño, y, pese a todos estos evidentes defectos, seguir siendo la marca más conocida de la Tierra. Os gustaría ser un botellín de Coca-Cola envenendada."

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